La siguiente información está tomada del kit de prensa del sitio del documental.

“La aventura de atrapar las historias de Los que se Quedan, por Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman.”
-Migración: ¿Por qué ahora?-
Juan Carlos Rulfo:En un principio el tema me pareció difícil porque en México se ha hablado mucho de migración, pero siempre se repite lo mismo –la aventura, la amargura, el derrotismo–, y se recurre a la miseria para justificar que la gente busque otro acomodo.
A quienes emigran se les ve como gente que transporta miseria. No es así. He trabajado siempre con las personas en su aspecto más cotidiano, en aquello que parece no tener importancia. Este fue el punto en que todos coincidimos y lo que nos dio la posibilidad de hacer algo conjunto.
Carlos Hagerman: Generalmente se explotan las cifras, los datos duros, las estadísticas, las remesas y lo que significan para la economía del país, etcétera.
Para nosotros lo más importante fue apostar a hablar sobre las familias que se quedan, sobre la cotidianeidad de la ausencia, sobre lo que significa los corazones rotos que deja la distancia, y sobre las parejas, las relaciones entre padres e hijos, ¿por qué no intentábamos hacer un gran abanico sobre la gente que se queda? En vez de describir La Odisea, contar la historia de Penélope y su eterna espera.
- La mancuerna Rulfo-Hagerman -
Carlos Hagerman: Originalmente mis planes eran otros. Empezó este proyecto con unos papeles muy definidos, bueno, yo iba a producir la película y Juan Carlos a dirigirla. Tuvimos una conversación muy al principio, donde le dije: “compadrito discúlpame pero me voy a meter hasta la cocina en las decisiones creativas”; porque nos conocemos hace mucho tiempo y sabía yo que iba a meter mi nariz en donde pensara ayudar mejor al proyecto y creo que la película me robó en ese proceso… y estoy muy contento de que haya sido así.
Juan Carlos Rulfo: A Carlos lo conozco desde hace años, como amigo y como compadre. Yo creo que el cine es tan absorbente que nadie puede salir ileso y Carlos, bueno quería dirigir y finalmente quiere dirigir, y él está buscando hacer sus historias también y este era un pretexto muy bueno como para juntarnos y trabajar en lo mismo.
En el proceso de gestación de la película, Carlos me vino a decir que quería dirigir y yo dije: “¡Encantado!”, pues somos parte de esto. Fue disfrutable el proceso de poder saber que me volvía de inmediato en el “padrino” de Hagerman, quien con esto se convirtió en el cómplice ideal para elegir y filmar las historias que deseábamos capturar en Los que se quedan. La película tiene mucho de los dos.
- Tras los personajes –
Carlos Hagerman: Cada familia la encontramos de manera distinta. Hay una parte que me toca a mí a nivel personal, que tiene que ver con el trabajo de mis papás (Oscar y Doris Hagerman). Ellos llevan 30 años creando proyectos de educación en zonas rurales sobre todo en comunidades indígenas. Por lo que desde niño he estado alrededor de sus “compadres y comadres”. Siempre había querido hacer algo sobre estos amigos, pero no encontraba la fórmula porque la ficción me resultaba muy ajena a su mundo. Para mi ha sido muy emocionante la posibilidad de poder llegar con personas que conocíamos hace años y abrir una oportunidad para ellos contaran sus historias. Esto nos ayudó a crear un nivel de intimidad en ciertos casos . Aunque también hubo otras familias que descubrimos juntos, y que igualmente fue un proceso muy sabroso el conocerlas.
Juan Carlos Rulfo: Queríamos retratar algunas de las posibilidades de la vida cotidiana nuestros personajes, en su conjunto, lograr una especie de cubo en el cual una cara complementara a la otra. Uno venía con la cámara y la ponías ahí, tratando de construir una plática, para finalmente poder preguntar sobre los detalles íntimos de la historia de cada personaje.
- La cámara y los personajes -
Juan Carlos Rulfo: El lenguaje del cine en Los que se quedan se desprendió no solamente de los discursos de los entrevistados, proveniente de sus corazones, sino del paisaje, la evocación de la mirada, con esas palabras que hablaban de las cosas simples de la vida… las más importantes, aquellas que recordarás siempre y que nos dieron la oportunidad de apostar por la poesía como realizadores.
Carlos Hagerman: La cámara estaba ahí para observar lo que pasaba y no había ningún tipo de dirección. Estábamos ahí con ellos y no sabíamos que iba a pasar en el tiempo que nos compartían, simplemente estábamos apostando a que la cotidianeidad de las diferentes familias pudieran formar un abanico de temas y emociones.
- La herencia de la migración -
Juan Carlos Rulfo: Este proceso de migración es algo que lleva treinta o cuarenta años. El resultado es que Estados Unidos se está transformando y, en México, poblaciones enteras han desaparecido a causa de esta historia cultural del “hay que irse”. Dentro de todas estas capas la película intenta decir: “Asómate y te darás cuenta de que eso de irse es más grave de lo que imaginabas.” Sí, es fuerte. La gente que permanece aquí, y también la que regresa, se queda con un estado de ánimo de soledad muy particular. Les falta algo. A este país se le está yendo su alma; si le quitas a su gente sólo queda el cascarón, se va la fuerza de trabajo. Lo cierto es que si cuentas a toda la gente que se queda y que tiene su pensamiento allá, este país entero ya se fue.
Carlos Hagerman: Yo creo que en todas las historias que presenta la película hay un gran anhelo por volver a estar juntos. Todas las personas que conocimos tenían muchas ganas de hablar sobre lo que sienten porque, al parecer, a muy poca gente le importa.
- Los que se quedan, ¿es sólo sobre migración? -
Juan Carlos Rulfo: de alguna manera a final de cuentas Los que se quedan, más que el personaje y la cuestión migratoria yo creo que tiene que ver con recordarnos que pertenecemos a un lugar y hay cosas que nos pertenecen a nosotros y que tenemos que ir por ellas, tenemos que rescatarlas, tenemos que buscarlas, por que si no nuestro país, nuestra esencia y nuestro lugar de origen pierden sentido.
Creo que estamos un poco solos, perdidos, y no tenemos por que estarlo; tenemos una gran cantidad de cosas que son nuestras, de cada quien, y que es muy importante reconocerlas. No necesariamente tienes que tener algún pariente migrante, pero curiosamente te tienes que ir de tu lugar de origen para que renazca, entonces bueno ese es un pequeño rasguño a la sensación de las raíces más esenciales de la gente.